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Micobotánica-Jaén
La primera revista digital de Micología y Botánica en castellano. ISSN 1886-8541
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AÑO VII Nº 2 / ABRIL - JUNIO 2012
EL MILAGRO
por T. Illescas Ferrezuelo

Hnos. Álvarez Quintero, 66. 41479. La Puebla de los Infantes (Sevilla) ESPAÑA

Micobotánica-Jaén AÑO VII Nº 2 (2012) ISSN 1886-8541
 
Cuando la luz decae y las primeras lluvias calan el suelo agrietado del verano,
despierto de un largo letargo de sol abrasador y polvo.
Desperezo mi cuerpo y extiendo finísimos hilos de araña entre las hojas muertas,
dentro del humus y de los troncos horadados, envolviendo estrechamente las raíces.
 
Somos el verdadero espíritu del bosque.
Nosotros cuidamos a los árboles y a veces, también, les damos muerte.
Nosotros hacemos circular la materia para que cree nueva vida.
No he visto nunca a los gnomos porque nosotros siempre hemos sido los gnomos para los hombres temerosos.
En los siglos oscuros de la humanidad, las mujeres danzaban dentro de nuestros círculos
y realizaban sórdidos aquelarres y pequeños e inútiles sacrificios.
 
No soy animal ni planta ni un ser inerte como las rocas que me rodean.
Dicen que uno de nosotros es el mayor ser vivo del planeta.
Yo pienso que nuestra grandeza es la infinitud de lo minúsculo,
como una multiplicidad de insectos pueden formar una plaga
o una inmensidad de granos de arena una duna,
y una inmensidad de dunas un desierto.
 
Para los humanos seguimos siendo un misterio.
Apenas nos conocen, a pesar de que le hemos dado el olvido del alcohol y el conocimiento de Dios,
y de que compartimos casa y alimento con ellos.
Nos van destruyendo a la vez que van descubriendo nuestra inmensa variedad.
Algunos de ellos nos hacen crecer y nos comen para ver luces intermitentes
o ver chorrear las paredes de sus casas o viajar hacia su interior muchas veces vacío
o sentirse volar con alas de cera sobre un mundo implacable.
 
Dentro de poco, después de que las borrascas barran la montaña durante semanas;
después de que el rocío y la niebla enternezcan los secos matorrales y las hojas perennes y espinosas,
se producirá el milagro: de mi cuerpo informe e hinchado, nacerá un fruto que a la vez es mi sexo:
un pequeño huevo que irá creciendo hasta asomar a la superficie del bosque;
la blanda cáscara se abrirá y de él brotará un rojo sombrero ocelado, que un blanco pie unirá a mi cuerpo.
Pronto las moscas acudirán a él y caerán rendidas a sus pies.
 
Sobre él, la oruga que plácidamente fuma su cachimba de opio, te dirá: “Come del hongo”,
y crecerás y encogerás y sentirás cómo tus problemas terminan,
cómo se van haciendo cada vez más pequeños porque tú eres más grande,
porque tus problemas se han hecho tan enormes que tú, minúscula, renuncias a enfrentarte a ellos;
porque tú, poco a poco, te irás volviendo roja y pequeña y punteada de blanco y efímera.

 

Amanita muscaria
Foto: Dianora Estrada A.